De lo que nos habla el Arte

Blog personal

Artículos con una nota personal sobre temas relacionados con el coleccionismo y la arqueología.

EL PAÍS PERDIDO

Escrito por deloquenoshablalatierra 03-05-2016 en museos. Comentarios (2)

Hace unos días se inauguró en el Museo Arqueológico Nacional una exposición que muestra todo el trabajo que durante veinte años han llevado a cabo un grupo de arqueólogos de la universidad Autónoma de Madrid. La exposición lleva el nombre de “En los confines de Oriente Próximo; El hallazgo moderno del país de Magán”, una muestra que arroja algo de luz sobre el pasado oculto de una cultura que abarcó desde el periodo neolítico hasta prácticamente la llegada del islam en el siglo VII a la zona. Las excavaciones comenzaron en la península de Omán, en un lugar que mencionaban ya unos antiguos textos mesopotámicos. Como vemos, el valor documental de las antiguas escrituras no solo está en el objeto en sí y la historia que este nos cuenta, sino que también sirve de puente hacia un descubrimiento de mayor envergadura, como en este caso, una civilización completa.

La exposición con la que me encontré en el MAN se dividía en dos secciones, la primera era una recopilación de objetos de varios tipos: cerámicas, adornos personales, escrituras… además de reconstrucciones de sus arquitectura funerarias. Esta parte es un paseo por la evolución cronológica que ha seguido esta cultura a lo largo de varios siglos mediante la exposición de objetos con el mismo uso pero en diferentes épocas. Podemos ver por ejemplo como evoluciona la cultura por medio de como van mejorando sus herramientas de trabajo, en el método de fabricación de su cerámica o por la aparición de elementos como la moneda.

* Fotografía de la exposición del MAN.

La segunda parte, la más interesante a nivel arqueológico, muestra todos los descubrimientos de los arqueólogos españoles y nos da una visión del modo de vida de este pueblo durante la Edad de Hierro. Para ello, se ha utilizado una selección de objetos que junto a una gran escenografía cumplen perfectamente su cometido. Esta selección esta realizada de tal manera que vemos todos los aspectos de la vida de estos hombres; desde el aspecto económico con la exposición de esas monedas y los lingotes de cobre con los que comerciaban, la vida cotidiana mostrada mediante diversas cerámicas y numerosos objetos personales, y también podemos entender el mundo religioso, mediante estelas funerarias y estatuillas fúnebres que nos hablan de sus ritos y la vida ultratumba que se encontraba este pueblo tras la muerte.

* Vista de las acequias de la zona agrícola en Madam.

Presidiendo esta segunda sección, también tenemos una gran maqueta del descubrimiento mas importante, el fajal, que podemos considerarlo el sistema de canalización de agua más antiguo de Oriente Próximo. La importancia de esta estructura es sumamente significativa, no solo por que nos aporta información sobre del tipo y los sistemas de cultivos que se realizaba en la época, sino por que puede dar un cambio a la historia tecnológica. Al tratarse de uno de los sistema de canalización de agua más antiguo que nos encontramos en este continente se nos plantea una nueva problemática: debemos pensar si esta cultura fue un modelo a seguir para culturas posteriores, o si hubo alguna cultura anterior a esta que visitó esta zona y trajo consigo dichos conocimientos. Las fotografías, los esquemas, el material arqueológico y las piezas expuestas han contribuyen a entender la naturaleza de la región y su explotación agrícola, así como el funcionamiento y los proceso de excavación de este gran hallazgo, pero aún queda mucho por investigar para poder solucionar estas incógnitas.

Así pues, podemos ver como la importancia de la arqueología va más allá del estudio y sustento de nuestro patrimonio, es la llave con la que podemos entender nuestra diversidad y valorar nuestra evolución y desarrollo, y por lo tanto, aprender de nosotros mismos.



Bibliografía y Webgrafía:

- Museo Arqueológico Nacional: http://www.man.es/man/home.html

- Dossier de prensa: En los confines de Oriente Próximo. El hallazgo moderno del país de Magán. Comisario: Joaquín Córdoba Zoilo.




02/05/16

Óscar Manrique


Reconstruyendo desde bocetos

Escrito por deloquenoshablalatierra 20-04-2016 en exposición. Comentarios (4)

El otro día visité la exposición que tienen actualmente en el CaixaForum de Madrid, “Dibujar Versalles”, en la que se exponen los cartones diseñados por Charles Le Brun (1629-1690) usados como base para decorar los interiores del Palacio de Versalles. En total suman unos 74 cartones que muestran el esplendor de la Francia del siglo XVII y de su rey Luis XIV, además de innumerables motivos religiosos y mitológicos que ayudan a completar ese aura de grandeza que ya desprende el palacio de por sí.

Debemos tener en cuenta la situación de ese momento para comprender la importancia iconográfica de estas obras. En 1682, Luis XIV trasladó a Versalles la corte de Francia, convirtiendo la ciudad durante un siglo en el centro político y administrativo del reino. Le Brun fue el responsable de planificar esta obra, a la que confirió un tratamiento orquestal, pues participaron en ella cientos de artistas y artesanos, los mejores de cada disciplina. También elaboró personalmente algunas de estas piezas, entre las que destacan dos impresionantes composiciones: la Escalera de los Embajadores y la Galería de los Espejos, un conjunto de pinturas ya de su época madura y con impresionante calidad como bien podemos percibir gracias a estos dibujos preparatorios.

Cuando hablamos de cartones nos referimos a modelos a escala natural de ejecución, ese paso previo antes de realizar la pintura mural; pues se utilizaban para colocarlos sobre la superficie que se iba a trabajar y ver in situ la exactitud de las proporciones y el claroscuro, y posteriormente para trasladar los contornos al soporte. El modo en el que se trasladaban estos contornos quizá sea el principal problema por el cual a penas se conservan cartones de este tipo, pues se hacia mediante incisión o picado y a menudo quedaban manchados, deteriorados o incluso rotos.

*Uno de los cartones de la exposición "Dibujar Versalles", Madrid.

El dibujo preparatorio desempeña un papel fundamental en la historia del arte. Estos cartones tienen un gran valor documental, sobre todo en el momento en el que se pierde la obra original. De hecho la zona del palacio llamada “La Escalera de los Embajadores” que llevaba a los aposentos del rey fue destruida en 1752, perdiéndose todos los frescos que la decoraban. A través de estas obras podemos ver de nuevo el decorado ya desaparecido de esta zona; se ha realizado una reconstrucción en blanco y negro siguiendo los patrones marcados en dichos cartones, por lo que nos podemos hacer una idea de las imágenes de las que disfrutaba Luis XIV antes de irse a dormir.

*La Escalera de los embajadores, Versalles.

La muestra del CaixaForum no solo ayuda a entender mejor los métodos de trabajo de la época, sino que también nos muestra la importancia del dibujo, entendiéndolo como pilar fundamental de la obra y como sustento de estos frescos que demuestran el talento y virtuosismo de este artista.


Óscar Manrique

20/05/2016


Bibliografía y Webgrafía:

-CaixaForum Madrid: https://obrasociallacaixa.org/es/

-Charles Le Brun, Dibujar Versalles, hoyesarte.com: http://www.hoyesarte.com/evento/2015/11/charles-le-brun-dibujando-versalles/

-Versalles se dibuja en Madrid, ABC Madrid: http://www.abc.es/espana/madrid/abci-versalles-dibuja-madrid-201603152343_noticia.html



Arte y Tornillos

Escrito por deloquenoshablalatierra 13-04-2016 en Coleccionismo. Comentarios (3)

Hoy quiero hablaros de la Colección Würth, una de las colecciones más importantes de Europa y a la cual estoy muy unido, pues he tenido el placer de convivir con parte de ella durante un tiempo. Esta colección se creó a partir de la ambición artística del gran empresario alemán Reinhold Würth en los años 60’, que comenzó por comprar una obra de Emil Nolde (Reflejo de las nubes en las marismas, 1935) para acabar componiendo una colección que ya en su día poseía más de 11.000 piezas; no solo de pintura, sino también de escultura, y que hoy en día se amplia a otros campos como el video arte, la fotografía, etc.

* Reflejo de las nubes en las marismas. Emil Nolde, 1935

En el siglo XX es muy conocida la figura del gran empresario que colecciona arte simplemente por que puede, sin encontrar algún criterio en la selección de las piezas que compra. En este caso la colección no es más que un símbolo de estatus social o económico, como viene siendo ya desde que nacen los grandes coleccionistas de la realeza y la nobleza en el siglo XVI y XVII. No obstante, se sabe por el mismo Reinhold Würth que su sensibilidad por el mundo de las artes le viene dada desde bien pequeño, incluyendo también dentro de sus intereses otras disciplinas como la música y la literatura. De hecho, ha mencionado que el momento en el que realmente se despertó ese espíritu coleccionista fue en una visita que hizo de muy joven al Palacio de Schönbrun de Viena, donde disfrutó de todo el arte que encierra las paredes del Versalles vienés. 

En la actualidad la Colección Würth cuenta con más de 17.000 obras, y está especialmente centrada en aquello distintivamente individual de los movimientos artísticos del arte moderno y contemporáneo; como el Expresionismo, el Informalismo, el Expresionismo Abstracto, la Abstracción Geométrica, el Neoexpresionismo, el Arte Pop o el Videoarte. Pero eso no quita de que haya una gran parte de la colección perteneciente a finales de la Edad Media y principios de la Edad Moderna del sur de Alemania o joyas del arte de entre los siglos XVII y XIX. 

Creo que hay una diferencia entre esta gran colección y otras como la de los Thyssen, de la que hablábamos el otro día, y es que esta última con el paso de los años ha perdido ese gusto personal que define al coleccionista en función de sus “tesoros”. Quizá sea algo que se pierde a lo largo de los años y a medida que la colección va creciendo. Lógicamente Reinhold Würth no ha elegido la inmensa cantidad de obras que posee, sino que existen aun las figuras de los consejeros para la compra de arte, una figura que se ha ido manteniendo casi desde los inicios del coleccionismo. Creo que puedo afirmar que los consejeros de los que se ha rodeado este coleccionista han sabido mantener hasta este momento la personalidad que la colección tuvo en sus orígenes, ese carácter experimental e innovador que la definió desde la compra de un Nolde.

* Reinhold Wurth junto a un retrato suyo.

Cabe destacar que su colección no se queda solamente para el disfrute de él mismo o sus allegados. Tiene un gran interés por acercarse al público, lo que le ha llevado a crear, asociados a las sedes de sus empresas, numerosos museos por toda Europa:  Alemania, Bélgica, Dinamarca, Francia, Italia, Países Bajos, Noruega, Austria y Suiza… Y cuyo acceso es gratuito (subvencionado por la propia empresa) para que todo el mundo pueda disfrutar del arte. Incluso en España tenemos una de estas sedes en La Rioja que cuenta con una espléndida colección de arte contemporáneo. En la actualidad la empresa cuenta con 15 museos repartidos entre todos los países antes mencionados y puede que sigan creciendo mientras el espíritu de este viejo coleccionista siga en auge.



Bibliografía y Webgrafía:



Óscar Manrique 

 10/04/16

DE ALEMANIA A ESPAÑA: Historia de una colección.

Escrito por deloquenoshablalatierra 05-04-2016 en Coleccionismo. Comentarios (0)

Siguiendo en la misma línea del artículo anterior, quisiera hablar de una de las colecciones más importantes que posee hoy en día nuestro país y cuyas dimensiones son exageradas; la colección del museo Thyssen-Bornemisza.

Esta colección no nace en nuestro país, sino que más bien acabó en nuestra tierra por una serie de acontecimientos casuales. La colección comienza con el empresario alemán August Thyssen (Alemania,1842-1926), quien a pesar de su ocupación en el mundo de la siderurgia desarrolló una gran sensibilidad hacia el arte, especialmente hacia la escultura. Esta sensibilidad le llevó a un primer proyecto de crear una gran colección escultórica, teniendo esta como espina dorsal grandes obras de su contemporáneo Auguste Rodin, el escultor más importante del momento y por el que sentía gran admiración. Tras la muerte de August Thyssen, en unos años muy difíciles para Alemania, esta colección de escultura se vendió y fue dando tumbos hasta ser recuperada en gran parte por uno de sus herederos, Heinrich; el cual no solo había heredado su apellido y parte de sus bienes, sino que también esa gran pasión por el arte, ampliando la colección más allá de las producciones escultóricas. La pintura, en este caso, fue la pasión de este último, encontrando nombres tan significativos en su colección como Jan Van Eyck, Durero, Caravaggio, Tiziano… entre otros. 

*El nacimiento de Venus, Rodin, 1906-7. Una de las primeras obras de la colección.

Esta colección crecía, viajaba y se dispersaba continuamente por motivos de herencia, siendo quizá uno de los emplazamientos más importantes el de Villa Favorita en Suiza, que adquirió la familia al huir del auge del nazismo en Alemania. El barón Hans Henrich Thyssen-Bornemisza (Holanda,1921-España, 2002), hijo de Henrich y que también heredó este espíritu coleccionista que parecía llevar en la sangre esta familia, no cesó hasta volver a reunir la colección de su padre. A partir de ese momento y bajo un gran criterio de selección, fue completando períodos de la historia de la pintura que no estaban representados en la colección como los siglos XIX y XX, dando forma a una de las colecciones de arte privadas más importantes del mundo. 

Por casualidad, la última de esposa de este era una española, la actual baronesa Thyssen “Tita” Cervera, la cual, a la muerte de su marido heredó todo su patrimonio artístico de manera que la gran colección quedó definitivamente asentada en España. No obstante, ya en 1992 gran parte de esta extraordinaria colección se instauró en el Palacio de Villahermosa de Madrid, habilitado como Museo Thyssen-Bornemisza; además de una selección de 72 obras entre pinturas y esculturas que se albergan en el Monasterio de Pedralbes de Barcelona.

*Palacio de Villahermosa de Madrid.

Así pues, ya a finales del siglo XX nos encontramos con una colección de arte inmensa, que recorre desde el primer renacimiento italiano hasta el arte de post-guerra, dando a los visitantes del actual museo una reprospectiva de lo que ha sido el arte occidental desde principios del Renacimiento europeo. 

El Estado Español ha puesto gran interés en que dicha colección se asentará en el país, en 1988 se crea la Fundación Thyssen-Bornemisza, mediante la cual el Estado se comprometía a financiar y mantener la gestión del museo con la intención de que la colección permaneciera en Madrid. No es de extrañar que se haya puesto tanto interés en que la colección permanezca aquí, pues es una pieza clave que ayuda a completar un recorrido que se forma con los otros tres grandes museos de la ciudad: El Museo del Prado, el Reina Sofía y el Arqueológico. Con la unión del Museo Thyssen se completa un espacio que nos ofrece un recorrido completo por la historia del arte, creándose un espacio equivalente al que tenemos en la isla de los museos de Berlín, nuestra propia isla del arte.



Bibliografía y Webgrafía:

-Álvarez Lopera, José, “Una pasión contagiosa”. Descubrir el Arte. 2002 (Madrid)

-Arias Serrano, Laura, “El coleccionismo entendido como un acto de creación: la Colección Thyssen-Bornemisza” .2002. Goya (Madrid)

-Museo Thyssen-Bornemisza: www.museothyssen.org



Óscar Manrique 

04/04/16

REY DE ARQUEÓLOGOS

Escrito por deloquenoshablalatierra 26-03-2016 en arqueologia. Comentarios (0)

Todos conocemos a Felipe IV no solo como rey de España, sino también como uno de los más grandes coleccionistas de arte de nuestro país, especialmente de pintura. Pero hoy os quiero hablar de otro de nuestros reyes, Carlos III, cuya afición por el mundo antiguo, mucho menos conocida, le convirtió en unos de de los principales propulsores de la arqueología del siglo XVIII; siendo él uno de los artífices del descubrimiento y estudio de los restos de una de las ciudades más misteriosas de la antigüedad, Pompeya.

Casi diecisiete siglos más tarde de la erupción del Vesubio, que dejó petrificada esta ciudad, Carlos III impulsó y financió las excavaciones en este territorio. La ciudad fue excavada con unos criterios cada vez más científicos, descubriéndose numerosos edificios intactos así como muchas pinturas murales que aportarían datos muy relevantes sobre los modos de vida de la Antigua Roma. Además de esto, también ayudó a la creación de academias y museos para el estudio y divulgación de lo que se sigue considerando el mayor yacimiento arqueológico del mundo, y donde se propició la conservación de estas piezas en su lugar de origen, evitando esa descontextualización y destrucción del entorno artístico que tanto hemos mencionado en entradas anteriores.

*Excavación arqueológica en la ciudad de Pompeya

Será este descubrimiento el que ha forjado la forma en la que vemos la antigua sociedad romana hoy en día, pues es el único lugar que nos ha permitido estudiar lo que fue la vida a pie de calle en esa época. Es como si viajáramos en el tiempo y nos encontráramos cara a cara con gente que vivió en la antigüedad. La ciudad nos ofrece una visión de la vida cotidiana en Roma, sin que el tiempo acabe por realizar construcciones encima de los espacios de ámbito popular y sin que se conserven únicamente los monumentos y templos más señalados, como ha sucedido en la gran mayoría de las ciudades romanas. Así pues, se pudo saber realmente lo que hasta el momento solo se suponía, por ejemplo, también es la única ciudad antigua cuya estructura topográfica se conoce de forma precisa, sin modificaciones posteriores. Los objetos que se descubrieron quizá no tengan el valor artísticos de otros hallazgos del momento, pero constituye un testimonio completo de esta civilización, conservándose bajo esa capa de ceniza todo tipo de elementos, como herramientas, joyas, adornos, armas, utensilios domésticos e incluso alimentos; a parte de documentos de carácter legal y mercantil que nos han dado una gran cantidad de información sobre la economía y política del momento.

Como ya hemos visto, en el siglo XVIII comenzaba a perfilarse la arqueología como ciencia, una ciencia cuyo objeto de estudio eran los vestigios materiales procedentes de la antigüedad. Pero con este hallazgo se fue mucho más allá del rescate de objetos, piedras, mosaicos o frescos antiguos, pues se pudieron estudiar a seres vivos, personas y animales que quedaron congelados en ese instante del tiempo para siempre.

*Persona sepultada bajo una capa de ceniza.


Carlos III fue el artífice de toda esta investigación arqueológica, pero no solo le debemos la recuperación de la memoria de la ciudad pompeyana, sino también de otras  muchas expediciones arqueológicas, como la de Palenque en América, que ayudaron a fomentar los conocimientos el siglo XVIII, nuestro siglo de las luces.




Bibliografía y Webgrafía:

-Pompeya. Joanne Berry. Akal, Madrid, 2009.

-Pompeya. Vida, muerte y resurrección de la ciudad sepultada por el Vesubio. Mirella Romero Recio. La Esfera de los Libros, Madrid, 2010.

-CALATRAVA ESCOBAR, J.A.: “El descubrimiento de Pompeya y Herculano y sus repercusiones en la cultura ilustrada”

-National Geographic España - “La ciudad desterrada: Pompeya”



26-03-16


Óscar Manrique